viernes, 3 de febrero de 2012

Mañana, estreno (dia 12)

A estas horas el estomago ya se me empieza a llenar de nervios de los buenos. Sé que no recordaré al 100% todas las frases de las letras y seguramente acabaré cansado, porque es mi primer bolo en casi 14 meses y ando algo bajo de forma, por mucho que me haya machacado a ensayar este último mes. No tengo ni idea de si lo que hacemos gustará mucho o gustará poco (o quizás no guste nada) al público que se va a acercar al concierto, pero por primera vez, desde que salí de los kaines, ese es un aspecto que me importa mas bien poco. Puede que no sonemos todo lo empastados que hemos logrado sonar en nuestros últimos ensayos, quizás por el local o quizás por un exceso de ganas de hacerlo bien. No sé si venderemos una camiseta o diez, ni sé si la gente que esté viéndonos se acordará correctamente del nombre de la banda y no tengo ni idea de cuanto durará exactamente el concierto.

Lo que si sé es que en cuanto demos el primer guitarrazo me olvidaré de todo esto, me pondré a caminar sobre el escenario, a mirar al público y a ladrar al micro. Es lo que me sale de manera natural y me muero de ganas por volver a hacerlo. 

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